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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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COMENTARIO DE LA LECCIÓN 
I Trimestre de 2008 
"El discipulado" 

Lección 8 

(1 6 al 23 de Febrero de 2008) 

La experiencia del discipulado 


Versículos propuestos para el estudio de esta semana: Mateo 17:1-13; 18:1-4 
Marcos 8:27-30; Juan 6:43-58 


1. El pan de vida 

Frente al siguiente pasaje bíblico, Juan 6:25-58, tenemos dos "inconvenientes". 

a. No tiene sinóptico. 

b. Dicho capítulo (Juan 6) es el único donde Jesús se presenta como el "pan de v, 


Por otro lado, tenemos una ventaja. Dicho capítulo hace referencia a pasajes del Anti- 
guo Testamento, de los que se puede desprender un paralelismo interpretativo. 

Por tanto, debemos interpretar la idea basados prácticamente en dichos pasajes y su 
contexto (aunque nos ayudará un poco la relación del pan con el Antiguo Israel). 

1.1. Veamos primero, qué nos dice el pasaje en cuestión. 

"Cuando le hallaron al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? Jesús les 
respondió y dijo: En verdad, en verdad os digo: me buscáis, no porque hayáis visto se- 
ñales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Trabajad, no por 
el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo 
del Hombre os dará, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello. En- 
tonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respon- 
dió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios: que creáis en el que El ha enviado. Le dije- 
ron entonces: ¿Qué, pues, haces tú como señal para que veamos y te creamos? ¿Qué 
obra haces? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: "LES 
DIO A COMER PAN DEL CIELO." Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: 
no es Moisés el que os ha dado el pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el 
verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo, y da vida al mun- 
do. Entonces le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan de la 
vida: el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero 
ya os dije que aunque me habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; 
y al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera. Porque he descendido del cielo, no 
para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del que me 
envió: que de todo lo que El me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día 


final. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en 
El, tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitaré en el día final. Por eso los judíos mur- 
muraban de El, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo. Y decían: ¿No 
es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? /.Cómo es que 
ahora dice: "Yo he descendido del cielo"? Respondió Jesús y les dijo: No murmuréis entre 
vosotros. Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió, y yo lo resuci- 
taré en el día final. Escrito está en los profetas: Y TODOS SERÁN ENSEÑADOS POR 
DIOS." Todo el que ha oído y aprendido del Padre, viene a mí. No es que alguien haya vis- 
to al Padre; sino aquel que viene de Dios, éste ha visto al Padre. En verdad, en verdad os 
digo: el que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron 
el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que 
coma de él. no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de 
este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo también daré por la vida del mundo es 
mi carne . Los judíos entonces contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a 
comer su carne? Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la 
carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que co- 
me mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque 
mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi car- 
ne y bebe mi sanare, permanece en mí y yo en él. Como el Padre que vive me envió, y 
yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan 
que descendió del cielo; no como el que vuestros padres comieron, y murieron; el que co- 
me este pan vivirá para siempre" Juan 6:25-58 (LBLA - destacado nuestro) 

1. 2. Una tabla sintética descriptiva del mensaje de Jesús 

Hemos preferido esquematizar las ideas presentadas en este pasaje en una tabla 
comparativa que nos permita distinguir el claro paralelismo que Jesús presenta a la 
multitud de personas que lo siguieron y preguntaron por aquel "pan de vida" que Él 
podía ofrecerles. 


PARALELISMO ENTRE ISRAEL Y LOS DISCÍPULOS DE CRISTO 

(Basado en Juan 6:22-58) 

Saciarse físicamente 

Saciarse espiritualmente 

Juan 6:32 

Moisés 

Juan 6:32 

Dios, el Padre 

Juan 6:31 

Maná /Pan 

Juan 6:35 

Jesús /Pan 

Juan 6:32 

Del cielo 

Juan 6:38 

Del cielo 

Juan 6:26 

Elimina el hambre y la sed (te- 
rrenales) 

Juan 6:53 

Elimina el hambre y la sed 

(espirituales) 

Juan 6:58 

Mueren en el desierto 

Juan 6:54 

Resurrección final por Jesús 
(Vida eterna) 


1.3 Lo que sucedió aquel día, y porqué Jesús utiliza este paralelismo 

Después de que Jesús realizó el milagro de la multiplicación de los panes y peces 
(Juan 6:1-15). Anocheció, y los discípulos bajaron con su barca cruzando el mar hacia 
Capernaúm (Juan 6:16-21). Al día siguiente la gente buscaba a Jesús (Juan 6:22.24). 
Cuando lo encontraron, Jesús les dijo: 


"En verdad, en verdad os digo: me buscáis, no porque hayáis visto seña- 
les, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado Traba- 
jad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para 
vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará, porque a éste es a quien el 
Padre, Dios, ha marcado con su sello". Juan 6:26-27 (LBLA, destacado nues- 
tro) 

Por este motivo Jesús presenta lo que nosotros hemos representado en la tabla de 
arriba. Una explicación clara de la diferencia entre los que buscan "saciarse terrenal- 
mente" y los que buscan "saciarse espiritualmente", junto con sus consecuencias. 

Sin embargo, la enseñanza no queda aquí. Lo más importante es la respuesta que 
Jesús da a las siguientes preguntas: 

£Q (...) ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?" Juan 
6:28 (LBLA -destacado nuestro) 

D3 ((...) ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Juan 6:52 (LBLA) 

La respuesta de Jesús es clara, explícita y contundente: 

GQ "Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la car- 
ne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros" 

Juan 6:53 

133 "Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios: que creáis en el que El 
ha enviado" Juan 6:29 

1.4. Un claro y contundente resumen 

Jesús es el verdadero pan del Cielo (enviado por el Padre) para que los seres huma- 
nos tengan vida. Pero dicha vida no es sólo hace referencia a la vida eterna de la resu- 
rrección (que hará el propio Jesús), sino también la permanencia en Él, hoy: 

"El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él" Juan 6:56 
(LBLA - destacado nuestro) 

En definitiva, comer de su carne y beber de su sangre implica creer que Jesús (el hijo 
de José y María) era Cristo (el ungido), el Hijo de Dios. Creyendo en él se consigue la 
Vida (que implica permanecer en Él hoy, y la resurrección final paravida eterna). El 
mensaje de Juan puede sintetizarse en cuatro palabras: LA SALVACIÓN ES HOY. 


2. Los niños y el discipulado (la razón del hombre y la fe de un niño) 

Para comprender el pasaje de Mateo 18:1 disponemos de otros dos textos paralelos 
(sinópticos). Veamos que dicen cada uno de ellos y cómo nos ayudan a la interpreta- 
ción bíblica del acontecimiento. 


2. 1. Los pasajes sinópticos sobre quién sería el mayor y el niño 

"En aquel momento se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién es, entonces, 
el mayor en el reino de los cielos? Y El, llamando a un niño, lo puso en medio de ellos, 
y dijo: En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis 
en el reino de los cielos. Así pues, cualquiera que se humille como este niño, ése es el 
mayor en el reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a 
mí me recibe. Pero al que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, me- 
jor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y 
que se ahogara en lo profundo del mar" (Mateo 18:1-6; LBLA, destacado nuestro) 

"Y llegaron a Capernaúm; y estando ya en la casa, les preguntaba: ¿Qué discutíais por 
el camino? Pero ellos guardaron silencio, porque en el camino habían discutido entre sí 
quién de ellos era el mayor. Sentándose, llamó a los doce y les dijo*: Si alguno desea ser 
el primero, será el último de todos y el servidor de todos. Y tomando a un niño, lo puso en 
medio de ellos; y tomándolo en sus brazos les dijo: El que reciba a un niño como éste en 
mi nombre, a mí me recibe: y el que me recibe a mí, no me recibe a mí. sino a aquel que 
me envió" (Marcos 9:33-37; LBLA, destacado nuestro) 

"Y se suscitó una discusión entre ellos, sobre quién de ellos sería el mayor. Entonces 
Jesús, sabiendo lo que pensaban en sus corazones, tomó a un niño y lo puso a su lado, y 
les dijo: El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, 
recibe a aquel que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, 
ése es grande" (Lucas 9:4648; LBLA, destacado nuestro) 

2. 2. El hecho completo y descriptivo 

Llegando a Capernaúm, en la casa de Pedro (Me 1 .29), o quizá del propio Jesús (Ma- 
teo 9.1) según Marcos, Jesús ve que sus discípulos están discutiendo y se acerca para 
preguntarles "¿Qué discutís por el camino?" (Marcos). Los discípulos se quedan en si- 
lencio (Marcos), pero Jesús sabía la pregunta que tenían en mente (Lucas), "¿Quién 
es, entonces, el mayor en el reino de los cielos?" (Mateo) 

Para contestarles, Jesús primero llama a los doce, y luego llama a un niño (Marcos). 
Levantándolo en sus brazos (Marcos) y poniéndolo en medio de ellos les dijo que deb- 
ían convertirse y hacerse como dicho niño (Mateo). A continuación explica a qué se 
refería con dicha expresión. Dice, contestando a la pregunta concreta que tenían en 
mente "cualquiera que se humille como este niño, ese será el mayor (Mateo), "Si al- 
guno desea ser el primero, será el último" (Marcos) y explicando lo siguiente "por- 
que el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es grande" (Lucas). 

También agregó que debían recibirlo (al niño) en su nombre (Mateo), dado que reci- 
birlo en su nombre implicaba recibirlo a Él, y recibirlo a Él, implicaba recibir al Padre 

(Marcos). Además les advirtió el grave error de hacer tropezar a uno de ellos (Mateo). 

2.3 El mensaje final 

El mensaje es muy claro cuando contemplamos los sinópticos de esta manera. 


A la pregunta de quién es el mayor en el reino de los cielos Jesús responde así: 

a) No debéis desear ser el primero, porque eso implica querer estar por encima de 
"los demás". ¿Puede acaso un ser humano creer que merece ser primero sobre 
un igual? Evidentemente ser el primero no significa "llegar primero" (en una línea 
horizontal) sino más bien "estar más alto" (en una línea vertical). Este deseo es 
contrario al espíritu cristiano dado que supone una posición de PODER y/o de 
AUTORIDAD sobre un semejante. Dicho espíritu es el que mantuvo y mantienen 
actualmente los enemigos del cristianismo. 

b) Jesús llama a un niño y lo coloca "entre ellos". Es decir, lo mezcla como si 
fuera uno de ellos. ¡¿Podía Jesús haberlo hecho mejor?!. Jesús no está preten- 
diendo que sus discípulos se comporten de manera infantil (de hecho eso es lo 
que estaban haciendo con la absurda discusión que mantenían), sino que pre- 
tendía que comprendieran que de entre ellos hay cristianos HUMILDES que 
sirven a otros, y no buscan posición de poder. ¡Esos serán los primeros!. 

La respuesta a la pregunta y la interpretación del niño "entre ellos" la da el propio 
Jesús en Mateo "cualquiera que se HUMILLE como este niño ése es el mayor en el 
reino de los cielos" (Mateo). 

Es asombroso lo fácil que resulta comprender el evangelio cuando se lee con deteni- 
miento. Hemos escuchado tantas interpretaciones sobre este hecho que a veces per- 
demos el centro del mensaje de lo que verdaderamente Jesús quería transmitir. 


3. La transfiguración y un fracaso 

En realidad lo que ocurrió en la transfiguración está unido a la explicación de la profec- 
ía de Malaquías 4.5-6 sobre la venida de Elias y su cumplimiento en la persona de 
Juan el Bautista. No analizaremos este pasaje porque poco o nada tiene que ver con 
la experiencia necesaria o imprescindible del discipulado (tema que estamos tratando). 

Sin embargo, quizá quepa una pequeña reflexión. Cuando uno lee los sinópticos de la 
transfiguración (Mateo 17:1-8; Marcos 9:2-8 y Lucas 9:28-36). Descubre que frente a 
la milagrosa transfiguración de Jesús y la aparición de Moisés y Elias, Pedro reacciona 
diciendo lo primero que se le ocurre en su mente porque estaba aterrado (Marcos 9:6). 
Frente a esta reacción de Pedro, Dios le pide sencillamente que ESCUCHE a su Hijo 
(versículo 7). Jesús, Moisés y Elias estaban hablando sobre la partida de Jesús que El 
estaba a punto de cumplir en Jerusalén (Lucas 9:30-31). La VRV 95 dice que partida 
es un "término que parece incluir su muerte y su ascensión al cielo (Lucas 24.50-53), y 
que recuerda el éxodo o salida de los israelitas de Egipto" 

Quizá la reflexión como discípulos de Jesús radique en comprender que los milagros 
siempre tienen una función o una razón de ser. Los mismos no están para demos- 
trar poder en sí mismo, sino que siempre responden a una NECESIDAD. 

Como discípulos de Jesús debemos ESCUCHAR y estar atentos ante los pequeños o 
grandes milagros que ocurren en nuestras vidas y en nuestro alrededor. Seguro que 
con ello Jesús tiene algo importante que decirnos. 


4. El discurso del monte de los olivos 

Permitidnos aquí una digresión. 

El autor de Escuela Sabática menciona un aspecto muy importante del discurso de 

Jesús. Dice: 

"Por esto, debemos estar seguros de que nosotros mismos estamos firmemen- 
te fundados en lo que creemos y por qué lo creemos: y que, al traer nuevos 
miembros, el discipularlos debe incluir hacer que estos miembros nuevos estén 
alerta contra estos engaños " (3er párrafo, página 64) 

Una cosa es importante. Jesús contrapone las señales al desconocimiento absoluto 
de su venida. Es decir, por más que un cristiano pueda concebir que la venida de 
Jesús está cerca, ésta cercanía resulta tan "lejana" como que el propio Jesús dice, no 
sólo que no sabremos el día de su venida, sino más explícitamente que VENDRÁ 
CUANDO NO LO PENSEMOS ASÍ. 

"Por tanto, también vosotros estad preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la 
hora que no pensáis" (Mateo 44). 

Esta realidad nos lleva a considerar su consejo claro y contundente de su mensaje en 
el Sermón del Monte de los Olivos: 

"Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará. Pero el que 
persevere hasta el fin, ése será salvo " Mateo 24:12-13 (LBLA - destacado nuestro) 

"Y si aquellos días no fueran acortados, nadie se salvaría; pero por causa de los 
escogidos, aquellos días serán acortados" Mateo 24:22 (LBLA - destacado nuestros) 

"Por tanto, velad, porque no sabéis en qué día vuestro Señor viene (...) Por eso, también 
vosotros estad preparados , porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del Hombre " 
Mateo 24:42, 44 (LBLA -destacado nuestro) 


a) Perseverar en el amor, es decir, no dejar que se enfríe (Mateo 24:22) 

b) Por más esfuerzos que hagamos, si no fuera por la intervención divina NADIE 
se salvaría (Mateo 24:22). Es decir, a TODOS se nos enfriaría el AMOR. 

c) Velar y estar preparados (Mateo 24:42,44) 

¿Cuál crees que es la relación directa entre "velar" y/o "estar preparados" y el 
enfriamiento del amor? 

Abre tu Biblia en Mateo 22:37-39 

"Y El le dijo: AMARAS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, Y CON TODA 
TU ALMA, Y CON TODA TU MENTE. Este es el grande y el primer mandamiento. Y 
el segundo es semejante a éste: AMARAS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO" 


Sólo existe una forma de velad y permanecer en Cristo para que no se enfríe el amor: 
AMANDO por FE en JESÚS. Teniendo en cuenta que el Amor se fortalece con el co- 
nocimiento y la relación (de aquí la importancia del estudio de la Biblia y la relación di- 
recta con Jesús en nuestra intimidad más profunda). 


5. Llevar la Cruz 

Sobre "llevar la Cruz" nos permitimos transcribir unos párrafos nuestro comentario an- 
terior para la Lección 1 : 

El autor de Escuela Sabática propone los siguientes 5 requisitos del discipulado: 

Disposición a seguir a Jesús 

F_e en Jesús 

Una r espuesta positiva al discipulado 

Obediencia (el seguirle ya es un acto de obediencia) 

Corte total con el pasado 

Pareciera que el autor confundiera los "requisitos" con algunos de los resultados del 
discipulado. Los requisitos del discipulado, según la Biblia, quedan mejor expresa- 
dos en los siguientes versículos: 

"Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niegúese a sí 
mismo, tome su cruz y sígame . Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el 
que pierda su vida por causa de mí, la hallará". Mateo 16:24-25 (LBLA - destacado nues- 
tro) 

"Y el que no toma su cruz v sigue en pos de mí. no es digno de mí" Mateo 10:38 
(LBLA) 

" El gue no carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo" Lucas 14:27 
(LBLA) 

Si os fijáis detenidamente cargar o tomar la cruz, negarse a uno mismo e ir en pos 
de Jesús son los requisitos para poder ser discípulo (según Lucas) y digno de 
Jesús (según Mateo). Además, esto implica, en otras palabras, perder la propia vida 
por causa del Maestro para que el la devuelva para vida eterna. 

La nota a pie de página de la VRV95 dice lo siguiente: 

La cruz era un instrumento de tortura, al parecer de origen persa, que los romanos usa- 
ban para infligir la pena de muerte; el condenado mismo tenía que llevar a cuestas su 
cruz o, más bien, la viga transversal de ella, hasta el lugar de la ejecución. Por medio de 
esta imagen Jesús prepara a sus discípulos para enfrentarse a la muerte y hasta 
para considerarse ya muertos respecto de sí mismos y del mundo. Cf. las expresio- 
nes de Pablo en Romanos 6.2-11; Gálatas 2.19; 6.14; Colosenses 3.3-5 (Nota pie de 
página de Mateo 10:38 de la VRV 95 - destacado nuestro) 


La cuestión central del discipulado es la VIDA ETERNA de los seres humanos. El re- 
quisito del discipulado es CREER EN JESÚS COMO TU SALVADOR PERSONAL. 

Esto implica, necesariamente, cargar con la cruz que el mundo pondrá sobre los hom- 
bres de quienes realmente desean seguirle reconociendo mediante ella que el "viejo 
hombre" ha muerto, o incluso que se está dispuesto a llegar a la muerte física por ir en 
pos del Maestro. 

Jesús pidió varias veces que no se difundiera que Él era el Cristo sencillamente 
porque conocía los tiempos en los que las cosas debían suceder . Tenía una misión 
que cumplir, y cumplidos los plazos, dichos acontecimientos ocurrirían. Él sabía que la 
difusión de la verdad sobre su persona implicaría su muerte, por tanto la difusión debía 
hacerse de manera que dicha muerte no llegara ni antes ni después del tiempo esta- 
blecido por Dios. 

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